El lunes
16 de diciembre, se realizó un Plenario Nacional de la CTA en la sede
de la calle Piedras. Participaron los miembros de la Mesa Nacional y los
Secretarios Generales de las distintas provincias, quienes luego de
debatir la coyuntura nacional tras el conflicto policial, acordaron
emitir la siguiente declaración:
Cuando
los argentinos nos encaminábamos a festejar los treinta años de
democracia ocurrió lo de Córdoba. Esa verdadera sedición policial
montada sobre reclamos legítimos pero con métodos inadmisibles como los
robos y el vandalismo que comenzaron en un barrio de agentes policiales y
luego se extendieron en las zonas liberadas para el delito por la
ausencia de la fuerza pública. El papel del gobernador De la Sota
resultó tan lamentable como estimulador para el accionar concatenado de
otras policías provinciales. Cedió ante la extorsión de los uniformados
y, tras hacerlo, culpó al gobierno nacional.
En otras provincias
como Tucumán y Catamarca la población indefensa vivió horas de angustia
en medio de un clima turbulento. Los hechos vividos en estos días son
muy similares a los que en Ecuador, Bolivia y Paraguay pusieron en vilo a
la democracia y las autoridades electas. No es casualidad, se trata de
la misma matriz desestabilizadora con que los grupos de poder más
reaccionarios embisten contra los gobiernos que ellos despectivamente
denominan populistas.
Mas allá del daño y de las pérdidas
materiales que ocasionó el vandalismo, hay que lamentar un saldo trágico
de más de diez muertos. Todo en el mismo momento en que los argentinos
nos preparábamos a festejar con orgullo tres décadas ininterrumpidas de
democracia. Tampoco es casual el momento elegido, como no lo es el hecho
de que en vísperas de la conmemoración de los sucesos del 19 y 20 de
diciembre del 2001 haya quienes pretendan estimular y alentar nuevos
actos desestabilizadores. Pretenden generar un clima de inestabilidad
democrática y de violencia exacerbada como si la realidad de este país
fuese la misma que vivíamos en aquellas desgraciadas épocas en que unos
pocos se llenaban los bolsillos a costa de los millones de argentinos
que estábamos acorralados por el hambre y por la desazón. Ese gobierno
del 2001 estaba de espaldas a su pueblo y de rodillas frente a los
grupos del poder económico internos y externos. Por eso su única
respuesta fue, con el pueblo en la calle, reprimir y declarar el Estado
de Sitio.
Hoy es a la inversa, son los grandes grupos del poder
económico y la derecha los que quieren que este gobierno no termine su
mandato. Para ello utilizan los grandes medios de comunicación que
mienten y fomentan el odio. Para ello también echan mano de un recurso
mucho más artero que es fomentar la guerra de pobres contra pobres. De
eso se trata el vandalismo, el pillaje y toda otra forma de violencia
ejercida contra los más débiles. Lamentablemente para ello cuentan con
el aporte de patrullas perdidas del campo popular que en su extravío
terminan haciéndole el juego a los que quieren volver a la Argentina de
la devaluación, la desocupación, los salarios congelados y la represión.
El
problema que tienen es que la inmensa mayoría de los trabajadores
organizados no compramos espejitos de colores. Sabemos todo lo que hemos
conquistado y todo lo que debemos defender. Así como también sabemos
todo lo que todavía falta para que podamos decir que en la Argentina
desterramos definitivamente la indigencia y la desigualdad social. Pero
ello sólo será posible con más democracia y con más protagonismo
organizado de los trabajadores para profundizar el rumbo iniciado en el
2003 con Néstor Kirchner.
Por todo lo expuesto resolvemos:
1)
Plantear la necesidad de que los gobiernos provinciales -coordinados
por el gobierno nacional- encaren la reforma de las estructuras
policiales para desterrar los vestigios de las lógicas autoritarias
heredadas de la dictadura como así también los vínculos oscuros de
connivencia con el crimen. Esto requiere profundos cambios que permitan
terminar con el autogobierno policial y garantizar que aquellos que
quieran desarrollar su tarea a conciencia, lo puedan hacer en
condiciones dignas y con retribuciones justas.
2) Participar de la
iniciativa que promueve el CELS, convocando asimismo en todas las
provincias a otras expresiones y organizaciones de la sociedad, para
revitalizar el Acuerdo por una Seguridad Democrática.
3) Impulsar
el debate en torno a la propuesta de sindicalización de los miembros de
las fuerzas de seguridad. Entendemos que dicha sindicalización permitirá
establecer canales institucionales, que hoy no existen, para gestionar
demandas legítimas y, además, acotar los alcances del conflicto laboral
para evitar posicionamientos extorsivos y prácticas que ponen en vilo a
las instituciones democráticas. Esta sindicalización constituye a su vez
un paso complementario a la imprescindible depuración de una estructura
permeada por la connivencia con el crimen de una buena parte de su
cúpula.
4) La convocatoria en todo el territorio de nuestro país a
las organizaciones gremiales hermanas, a los organismos de derechos
humanos, al movimiento social y a las distintas fuerzas organizadas para
expresar en unidad el compromiso de los sectores populares con la
defensa y profundización de la democracia.
El año 2014 tiene que
ser la oportunidad para que los argentinos podamos dar nuevos pasos en
el camino de mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo, de
abrirle horizontes de trabajo y estudio a nuestros jóvenes, de
incorporar al trabajo con derechos y con salario digno a los que no
están registrados, de mejorar los ingresos y las condiciones de vida de
activos y jubilados. No es verdad que no sea posible. No es verdad que
el único camino sea resignarnos a que otra vez nos gobiernen los que
hicieron de un país rico una tierra de miseria y exclusión.
Por la Comisión Ejecutiva Nacional
HUGO YASKY Secretario General CTA Nacional